Biografía de Ramón y Cajal
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Fue un médico español que (junto con Camillo Golgi) recibió el Premio Nobel de Medicina en 1.906 por descubrir que la neurona, o célula nerviosa, es la unidad básica de la que están compuestos tanto el cerebro como los nervios.

Retrato de Ramón y Cajal

Primeros años

Santiago Felipe Ramón y Cajal nació el 1 de mayo de 1.852 en Petilla de Aragón, España. De niño fue aprendiz primero de un barbero y luego de un zapatero. No fue un buen estudiante y solía meterse en problemas porque era un niño muy travieso.

Siempre deseó ser artista y era muy buen dibujante. Sin embargo, su padre, que era profesor de Anatomía en la Universidad de Zaragoza, le convenció para que estudiara medicina. Más tarde realizaría dibujos para un atlas del cuerpo que su padre estaba preparando y que nunca fue publicado.

Su trabajo como médico

En 1.873 terminó la carrera de Medicina en Zaragoza y sirvió, tras un concurso, como médico del ejército. Participó en una expedición a Cuba en 1.874-75 y enfermó de malaria y tuberculosis, dos terribles enfermedades.

A su regreso fue ayudante en la Escuela de Anatomía de Zaragoza (1.875) siguiendo los pasos de su padre, y luego consiguió ser director del Museo de Zaragoza (1.879).

En 1.877 consiguió el grado de Doctor en Medicina en Madrid y y cinco años después fue nombrado Profesor de Anatomía en Valencia. Según pasaban los años fue consiguiendo nuevos títulos y trabajos de mayor importancia.

Sus libros como científico

Ramón y Cajal en un laboratorio

En 1.880 comenzó a publicar libros científicos sobre anatomía (estudio sobre la forma y partes del cuerpo) e histología (estudio de los tejidos de los seres vivos) que fueron traducidos a varios idiomas.

Además de esos libros, Ramón y Cajal >publicó más de 100 artículos en revistas científicas francesas y españolas. Trataban la estructura del sistema nervioso y sobre todo del cerebro y la médula espinal, pero también escribía sobre la de los músculos y otros tejidos.

Descubrimiento de la neurona

Empeñado en saber más sobre cómo estaban formados los nervios, en 1.888 descubre que al contrario de lo que se pensaba en la época, las conexiones nerviosas no eran continuas. Es decir, que los nervios no eran como cables largos que unían un punto con otro, si no que estaban formados por células que se unían unas a otras formando una cadena.

Este descubrimiento fue fundamental para reconocer el papel de la neurona en la función nerviosa y para comprender mejor como ocurre un impulso nervioso.

Gracias a sus descubrimientos y detallados esquemas se pudo llegar al descubrimiento de la sinapsis. Una neurona puede estar unida a otras, ese punto de unión se llama sinapsis y es el lugar donde el impulso se transmite de una célula a otra mediante procesos químicos y eléctricos. Aunque hablemos de unión, es importante decir que realmente hay un hueco dentro de esta sinapsis.

Premios y honores

Los trabajos de Ramón y Cajal le sirvieron para ser muy reconocido en vida. Fue miembro honorífico de gran cantidad de sociedades y academias internacionales.

Entre ellas podemos nombrar a la Real Academia de Ciencias de Madrid, la Academia de Ciencias de Lisboa, la Sociedad Médica Física Berlín y otras sociedades parecidas e importantes de Portugal, Austria, Francia, Perú, Italia, Bélgica y Suecia.

Además fue elegido como Doctor Honoris Causa en las universidades de Cambridge y Würzburg, y en la Universidad de Clark de Estados Unidos fue nombrado Doctor en Filosofía.

El reconocimiento también le llegó en forma de numerosos premios internacionales entre los que cabe destacar el Premio Nobel que compartió en 1.906 con Camillo Golgi por sus trabajos sobre el sistema nervioso.

Ramón y Cajal en la vejez

Poco después de jubilarse, el rey Alfonso XIII mandó crear una estatua en su honor que fue colocada en el famoso parque del Retiro en Madrid.

Vida personal y legado

En 1.879 Ramón y Cajal se casó con Silvería Fañanás García. Tuvieron cuatro hijas y tres hijos. La muerte de su mujer por tuberculosis fue un duro golpe para él. Dedicó el resto de sus días a dar clases y seguir escribiendo. Murió en Madrid en 1.934, cuatro años después que su mujer.

Él y su esposa, dejaron en herencia una parte de su fortuna para crear unos premios que irían para los mejores alumnos de una facultad de Madrid y otra de Zaragoza.

Más allá de su capacidad como científico se le conoció como una persona honesta. Rechazó numerosos cargos importantes y en una ocasión llegó a reducir su propio sueldo por considerarlo demasiado alto.

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